LAZYCAT VOLADORA por Harapos

Paseábamos a su alrededor cuando Lazycat se sacó un paquete de la mochila. Era un globo aerostático automático individual. Te colocabas un arnés, le dabas a un botón, y se inflaba en unos segundos. Lazycat nos preguntó a Adahara y a mí si queríamos probarlo. A ninguna de las dos le sedujo demasiado la idea así que se colocó el arnés ella misma, apretó el botón y mientras se inflaba nos dijo que el globo iba soltando aire poco a poco, así que caería suavemente en algún lugar a unos 20 minutos de donde estábamos, que ya se las apañaria para volver.
Y así fue. Se elevó poco a poco se elevó. Minuto a minuto se la veía más pequeña. Yo tenía miedo y me retorcía las manos porque me daba la impresión de que estaba subiendo demasiado alto. Adahara especulaba acerca de si habría pillado una corriente vertical y entonces oímos que nos decía (en nuestras cabezas) que algo iba mal. De pronto vimos como el globo se deformaba y Lazycat nos explicaba que tenía un escape bastante grande. A lo lejos vimos como el aparato empezaba a girar, como cuando sueltas un globo lleno de aire y sale disparado a propulsión. Venía directo hacia nosotras en una espiral frenética y rapidísima. Adahara corrió a resguardarse en el porche de la casita, y yo quise seguirla pero no podía moverme. Entonces me di cuenta de que estaba atada a una silla que estaba clavada a la tierra. El globo con Lazycat venía rapidísimo y yo no podía hacer nada por evitar el impacto. Pensé que si venía hacia mí quizá podría agarrarla en brazos pero venía muy rápido y en zig zag aleatorio.
En el último segundo el globo giró a mi derecha y cayó. Entonces pude moverme con libertad porque la silla había desaparecido, y fui corriendo hacia donde estaba lazycat, envuelta en telas flaccidas y hablando con Adahara, que ya había llegado a su lado.
Parecía que estaba bien. La ayudamos a levantarse y le preguntamos si le dolía algo.
-No me duele nada, estoy perfectamente pero un poco mareada. Tengo ganas de vomitar.
-Pues vomita, no te aguantes las ganas.
Lo último que le entendí antes de despertarme con mi gato metiéndome los bigotes en la nariz, fue:
-No quiero, que antes me comí un helado de limón, y estaba muy rico.
3 Comments:
¡Qué cobarde soy! mira q huir despavorida....
:)
Sí, pusiste pies en polvorosa, que era lo que a mí me hubiera gustado hacer. Maldita silla...
Pues claro, no os ibais a quedar para amortiguarme el golpe a costa de abriros la cabeza... No sé si me sorprende más que decidiese lanzarme a volar o que me comiese un helado de limón, con lo poco que me gustan :)
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