domingo, abril 16, 2006

ESQUIAR EN EL DESIERTO por Orfeo

Como todo el mundo sabe, en el desierto hace mucho frío de noche, y este desierto no era una excepción. En lo que si era excepcional este desierto era en las montañas que lo poblaban, altas montañas que se cubrían de nieve en invierno, sobre todo por el lado por el que menos les daba el sol.

Yo sabía todo eso, y también sabía que tras las recientes avalanchas, la nieve acumulada se había desparramado ladera abajo hasta llegar a la llanura que bordeaba las montañas, por lo que ante la visión de esas planicies de nieve aplastada y lisita, lo más lógico del mundo era construir una estación de esquí.

Así que allí estaba yo, con mi equipo completo de esquiador dispuesto a lanzarme ladera abajo. Era genial, porque se estaba fresquito, pero como daba el sol tampoco era un frío muy intenso. Era una gozada poder esquiar en aquel lugar. Me preguntaba cómo era que no se le había ocurrido antes a nadie la idea de construir un estación de esquí en el desierto...

Pero claro, se había hecho un poco tarde y cuando estaba finalizando el descenso noté que hacía un poco de 'demasiado' calor... Al mismo tiempo, cada vez empezaba a verse más arena a los lados de la pista de esquí y esta pista se iba estrechando por momentos. De pronto lo comprendí, había descendido demasiado y tan cerca del 'suelo' hacía demasiado calor.

¡La nieve se estaba derritiendo! Aparecían arenillas en la estrecha franja de nieve, costaba mantener el equilibrio... Y cada vez iba más y más rápido... ¡Menudo porrazo que iba pegarme!

Velocidad, vértigo y...

Despierto con el corazón latiendo a toda velocidad.

Nunca iré a esquiar al desierto. ;-)

1 Comments:

At abril 16, 2006 11:07 p. m., Blogger Harapos said...

Menos mal que te despertaste o al caer de frente sobre la arena te tragarías un montón y te convertirías en... BOCASECAMAN!!! y tendrías la lengua como un gatete :)

 

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