jueves, marzo 23, 2006

COMPETICIÓN DE DARDOS por Orfeo

No recuerdo como había logrado apañármelas para participar en ella... Pero allí estaba, en la competición de dardos más importante del mundo. Me acompañaba mi novia, y me enfrentaba a los mejores jugadores del planeta...

Pero ojo. No se trataba de una de esas aburridas competiciones que a veces se ven por la tele, en la que se lanzan dardos con precisión milimétrica a una diminuta diana que no se ve a simple vista y es necesario ampliar en una pantalla gigante. En esta competición tan especial los diseñadores se las apañaban para construir extraños e ingeniosos mecanismos que exigían lanzar los dardos de maneras diferentes e inesperadas.

En una prueba podría ser necesario lanzar un dardo para explotar un globo lleno de agua y que cayera la mayor cantidad de agua posible en un medidor... O podría ser necesario activar con el impacto un dispositivo que pusiera en marcha una bola... pero para obtener la máxima puntuación había que atinar con otro dardo en el momento en que quisiéramos que esta se detuviera.

Había paredes repletas de relieves y objetos extraños, y las pruebas se presentaban por sorpresa a los participantes en el campeonato. Había mucho público que chillaba de emoción ante cada nueva sorpresa...

Y sin comerlo ni beberlo, de pronto me vi en la gran final...

La prueba final era la más espectacular y delirante de todas. Una prueba que satisfacería las esperanzas de público y participantes. Os describiré el demencial aparato al que tenía que enfrentarme:

Ante mi apareció una gigantesta oreja humana fabricada en algún material blando, en el que poder clavar los dardos... A unos metros de distancia estaba mi jefe, conectado mediante unos cables y electrodos a una máquina estrambótica que parecía salida del laboratorio de un científico chiflado.

La maquina transmitiría directamente a la persona a ella conectada, mi jefe, la sensación que le podría causar a su oreja el resultado de mi impacto en la oreja gigante... La maquina estaba dotada con un medidor del dolor que sentía la persona que se enchufaba a ella, y claro... ¡Ganaría el torneo quien le causara el máximo dolor a la persona que la organización le conectara, que en mi caso, era mi jefe!

Hice mi tiro, y clave el dardo justo en el centro de esa aletita pequeña que tenemos en la mitad de la oreja, cerca del agujero del oido... Mi jefe pareció no quedar muy afectado por el dolor. "Y creo que pierdes" me dijo, aunque un titubeo y el color de su rostro parecían dar a entender que quería disimular el dolor, el muy bribón. ;-)

¡Y la máquina arrojó la máxima puntuación! ¡Mi tiro le había hecho un daño horrible!

Iba a ser el campeón y... Me desperté.

2 Comments:

At marzo 24, 2006 12:35 a. m., Blogger Harapos said...

Yo ya conocía el sueño pero me ha impresionado volver a leer lo de la máquina. A ver si recuerdas más sueños tan delirantes como este...

 
At marzo 29, 2006 4:23 p. m., Anonymous Xisela said...

Hasta me está dando pena tu jefe!

 

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